¿Cómo funciona el suelo en su condición nativa?

PorGuillermo Sahagun Baltazar

¿Cómo funciona el suelo en su condición nativa?

¿Cómo producen plantas y animales los bosques y pastizales nativos en la completa ausencia de labrado y fertilización?  ¿Cómo es que un bosque después de un incendio se recupera?

Entendiendo los principios por los cuales funcionan los suelos nativos puede ayudar a los agricultores a desarrollar y mantener suelos productivos y con más ganancias tanto en el presente como para las generaciones futuras.

El suelo, el medio ambiente, y la productividad se benefician cuando la productividad natural del suelo se administra de manera sostenible.

La confianza en agregados comprados declina año con año mientras que el valor de la tierra y el potencial de generación de ingresos aumenta.

Algunas de las cosas en que gastamos pueden ser realizadas por el proceso natural con poco o sin ningún gasto. El buen manejo del suelo produce cultivos y animales que son más saludables, menos susceptibles a enfermedades, y más productivos.

¿Cuáles son algunos de los elementos del buen suelo?

Cualquier agricultor le podrá decir que la buena tierra:

se siente blanda y se desgrana fácilmente,  desagua bien y se calienta fácilmente en la primavera, no endurece y hace costra después de plantar, absorbe las lluvias fuertes con poco escurrimiento de agua, almacena humedad para los períodos de sequía, tiene pocos terrones y nada de capa dura, resiste la erosión y pérdida de nutrientes, soporta una alta población de organismos de suelo, tiene buen olor a tierra, no requiere aumento de ingresos para lograr una rendición alta, produce cultivos saludables, de mejor calidad.

Todo este criterio indica un suelo que funciona con efectividad hoy y continuará a producir cultivos en el futuro y a largo plazo. Estas características se pueden construir a través de optimas prácticas de manejo en los procesos encontrados en los suelos nativos.

La Importancia de los Organismos del Suelo

Una hectárea de capa arable del suelo superior, fértil y viva, contiene aproximadamente 900 lkilos de lombrices, 1,600 kilos de hongos, 600 kilos de bacterias, 65 kilos de protozoos, 380 lkilos de artrópodos y algas e incluso a veces pequeños mamíferos según Pimentel en 1995. Por lo tanto, el suelo se tiene que ver como una comunidad viviente más que como un cuerpo inerte.

La materia orgánica del suelo también contiene organismos muertos, materia vegetal, y otros materiales orgánicos en varias etapas de descomposición. Humus, la materia orgánica oscura en los estados finales de descomposición, es relativamente estable. Tanto la materia orgánica como el humus sirven de reserva de nutrientes para plantas y proveen otros beneficios.

El tipo de suelo viviente saludable que se requiere para soportar al hombre ahora y mas adelante, en el futuro, deberá ser balanceado en nutrientes y de alto contenido de humus con una gran diversidad de organismos de suelo. Producirá plantas saludables con mínima presión de malezas, enfermedades e insectos. Para lograr esto, es necesario trabajemos o mínimamente considerar los procesos naturales y las funciones óptimas para hacer de los suelos agrícolas, nuestros terrenos sustentables.

Cuando se considera el paisaje natural uno se pregunta cómo funcionan las praderas y los bosques nativos en la ausencia de labranza y fertilizantes. Estos suelos son labrados por los organismos del suelo, no por máquinas. También se fertilizan, pero los fertilizantes se usan una y otra vez y nunca salen del sitio. Los suelos nativos están cubiertos por una capa de deshechos de plantas o por plantas en crecimiento todo el año.

Bajo la superficie de esta capa de deshechos, un rico complejo de organismos del suelo descompone los residuos y las raíces muertas de las plantas, y luego suelta los nutrientes guardados lentamente a través del tiempo. En realidad, la capa superior del suelo, es la parte más diversa de la tierra. (USDA 1998). Los organismos que viven en el suelo sueltan minerales, convirtiéndolos en formas usables por las plantas, y estos son entonces absorbidos por las plantas que crecen en el sitio. Los organismos reciclan nutrientes una y otra vez con la muerte y pudrición de cada nueva generación de plantas.

Hay gran diferencia de tipos de organismos que viven en o sobre la capa superior del suelo. Cada uno tiene un papel que jugar. Estos organismos trabajarán para el beneficio del agricultor si sólo nos preocupamos de que sobrevivan. Por consiguiente, nos podemos referir a estos como el ganado del suelo. Mientras una gran variedad de organismos contribuyen a la fertilidad de la tierra, las lombrices de tierra, artrópodos y millones de microorganismos merecen atención particular.

Las bacterias son los organismos más numerosos en la tierra: cada gramo de tierra contiene por lo menos un millón de estos pequeñísimos organismos unicelulares. Hay muchas especies diferentes de bacterias, cada una con su propio papel en el medio ambiente del suelo. Uno de los mayores beneficios que las bacterias proveen a las plantas es poner los nutrientes a su disposición.

Algunas especies sueltan nitrógeno, azufre, fósforo, y elementos microscópicos de la materia orgánica. Otras descomponen los minerales del suelo, liberando potasio, fósforo, magnesio, calcio e hierro. Otras especies producen y sueltan hormonas de crecimiento para plantas, las que estimulan el desarrollo de las raíces.

Varias especies de bacterias transforman el gas de nitrógeno del aire en formas aprovechables para uso por las plantas y de estas formas a gas nuevamente. Unas pocas especies de bacterias fijan nitrógeno en las raíces de las legumbres mientras que otras fijan nitrógeno independientemente de su asociación con plantas.

Las bacterias son responsables por convertir nitrógeno de amoníaco a nitrato y en reversa dependiendo de ciertas condiciones del suelo. Otros beneficios que varias especies de bacterias proveen a las plantas incluyen aumentar la solubilidad de nutrientes, mejorar la estructura del suelo, combatir enfermedades en las raíces y limpiar de toxinas el suelo.

Los hongos existen en muchas especies, tamaños, y formas diferentes en el suelo. Algunas especies parecen como colonias de filamentos, mientras que otras son levaduras unicelulares. Los mohos pegajosos y las setas también son hongos. Muchos hongos ayudan a las plantas al descomponer materia orgánica o al liberar nutrientes de los minerales del suelo.

Los hongos son rápidos para colonizar pedazos grandes de materia orgánica y comenzar el proceso de descomposición. Algunos hongos producen hormonas vegetales, mientras que otros producen antibióticos incluyendo la penicilina. Hay incluso especies de hongos que atrapan a dañinos nematodos parásitos de las plantas.

Las micorrizas son hongos que viven en o sobre las raíces de las plantas y actúan para extender el alcance de los cilios de las raíces dentro del suelo. Las micorrizas aumentan el consumo de agua y nutrientes, especialmente de fósforo. Son particularmente importantes en suelos gastados o poco fértiles. Las raíces colonizadas por micorrizas están más protegidas de ser penetradas por nemátodos que se alimentan de raíces, ya que la plaga no puede perforar la gruesa red fungosa.

Las micorrizas también producen hormonas y antibióticos, los que mejoran el crecimiento de las raíces y proveen supresión de enfermedades. Los hongos se benefician de la asociación con las plantas tomando nutrientes y carbohidratos de las raíces en que viven.

Actinomicetos son bacteria en forma de filamentos que parecen hongos. Aun sin ser muy numerosas como bacterias, también cumplen papeles vitales en el suelo.

Como bacteria, ayudan a descomponer la materia orgánica transformándola en humus, liberando nutrientes. También producen antibióticos que combaten enfermedades de las raíces. Muchos de estos mismos antibióticos se usan para combatir enfermedades en las personas. Los actinomicetos son responsables por el olor dulce de la tierra cuando se labra un suelo biológicamente activo.

Ese OLOR es al que hace referencia el inmortal Pepe Guízar cuando en su canción de Guadalajara, Guadalajara,,,, canta:……  hueles a pura tierra mojada…. qué lástima que ya no huela así, esta noble y leal ciudad.

Saludos

Pimentel, D. et al. 1995. Environmental and economic costs of soil erosion and conservation benefits. Science. Vol. 267, No. 24. p. 1117–1122.

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